lunes, 14 de marzo de 2016

Obesidad y escuela. ¿Educación? ¿ Discriminación? ¿Culpa? "Ambiente que nos rodea"





Cuando hay un niño con sobrepeso u obesidad en nuestro entorno, y en este caso en el entorno de la escuela, lo más fácil y rápido es echar la culpa al propio niño y a los padres. Que si come mucho, que si mira que bollos se toma, que si no se mueve, que debería hacer más deporte...

A nadie le gusta tener sobrepeso y sobre todo a ningún niño le gusta compararse con el resto y verse que ya no sólo es que sea diferente, sino que además, le pueden mirar distinto o incluso hacer comentarios ofensivos por ello.

Vivimos en un entorno obesogénico en el que si uno no está comiendo todo el día, es porque no quiere o porque está luchando continuamente con ese propósito.

Pensad en un día cualquiera desde que ponéis los pies fuera de casa. Si váis en coche, pasaréis por delante de la gasolinera. Al repostar, tenemos delante una oferta de panes, bollos, chocolatinas... a los que si hemos desayunado bien, nos podemos resistir pero, si hemos salido con prisas de casa, seguramente caeremos en ellos.

Después, continuamos conduciendo y pasamos por delante de al menos un restaurante de comida rápida. Muchos de ellos emplean los colores rojo y amarillo porque son potentes estimuladores del cerebro y nos hacen darnos cuenta de que están ahí delante.

Además, la máquina de los snacks y de refrescos del trabajo, el cumpleaños de una compañera, la galletita que nos ponen con el café en el bar o la que regala el repartidor de periódicos para su promoción.

Y así todo el día, todos los días. Si además, trabajáis en el centro de Madrid o viajáis en metro, la mezcla de olores en los intercambiadores, colores, dibujos... hacen que entre llevarse la comida o comer fuera, la elección sea fácil y clara. Y si no, algo para después de comer, la merienda, etc etc etc.

En circunstancias normales, sin patología, podemos decidir o como decía antes, resistirnos a tales impulsos o a la publicidad constante que nos bombardea pero cuando se trata del cerebro de una persona con obesidad o hablando de niños, cuando tus amiguitos sí lo toman y tú no, no es tan sencilla la resistencia.






Además, repito como en otras ocasiones, que el azúcar y otros alimentos palatables con alto contenido en sal o en grasas, son muy adictivos para el cerebro e incitan a que el consumo sea continuo y sin límites. Porque... ¿ conocéis a alguien que sea adicto al brócoli, a la lechuga o al calabacín?

Por otro lado, la epidemia de obesidad silenciosa que se va extendiendo y que cada vez llegan más casos a nuestro alrededor, es fruto de la cultura Estadounidense a la que poco a poco nos vamos habituando. Platos cada vez más grandes, porciones, hamburguesas, pizzas, refrescos más y más grandes por sólo añadir 50 céntimos o 1 euro al menú. Claro, por ese poco dinero ¿ quién no se toma el menú XXL? Aunque luego sepamos que nos hemos pasado comiendo, o nos duela el estómago o incluso acabe en la basura, pero ¿ vamos a desperdiciar la oportunidad? Comer basura es muy barato.

La regulación del hambre y la saciedad se controla a través de mecanismos endocrinos y neurológicos que, en el caso del niño/ adulto obeso, están descontrolados. El punto de ajuste "set point" que nos indica que ya estamos saciados, está alterado y cada vez se va modificando en función de la ingesta creciente que se haga y de los alimentos que van alterando mi percepción del sabor y de la saciedad.

¿ Qué propongo?

No hay que castigar a los niños o poner en tela de juicio al mismo niño o a sus familiares sino intentar comprender el trasfondo que hay por detrás.
Desgraciadamente, la obesidad está ligada a factores socioeconómicos y hay mayor frecuencia de niños obesos en familias con pocos recursos sociales y económicos que al revés.

En cualquier caso, ricos y pobres sufren esta enfermedad y el tratamiento, al igual que las causas es multidisciplinar. La solución no es tan sencilla como comer menos y moverse más. Si el organismo fuera como una caja en la que entran y salen calorías, el problema habría sido resuelto en gran medida desde hace ya tiempo.

Actividad

Movernos y movernos, esa es parte de la clave. El entorno en el que vivimos nos predispone a pasar muchas horas sentados en clase, muchas horas viendo la televisión, jugando con el móvil o chateando por internet.

Paseos en bici, salir a jugar a la pelota, mantener el contacto con la tierra, respirar aire puro de la montaña, jugar con la nieve, rodar por el suelo, caminar a cuatro patas, colgarse de una barra... son movimientos naturales que poco a poco hemos ido perdiendo y que son tan beneficiosos para el cuerpo como para la mente.

Pasar un día en familia, con amigos... no será nunca reemplazable por la misma actividad solo sin compañía. El efecto terapeútico del deporte es mayor si se practica en grupo.

No hay que forzar al niño a hacer deporte por que sí, sino encontrar cuál es el deporte que le gusta y que disfrute con lo que haga, que tenga ganas por volver a esa actividad.


¿ Todo es culpa de la genética?

Si bien la obesidad puede estar influida genéticamente, no es la causa ni tampoco la excusa. Tampoco lo son la edad o la menopausia. Pues,  ¿están todas las mujeres menopaúsicas obesas?

El punto en común de muchos pacientes obesos, es que tienen desorden en su día a día en cuanto a qué desayunan, cómo van al colegio, si son sedentarios o no, cuántas veces comen al día, qué ejercicio realizan, cuántas horas duermen y cómo duermen ( se despiertan, tienen pesadillas...), si tienen o no relaciones sociales dentro y fuera del colegio, si tienen hobbies fuera de la jornada escolar, cómo se organizan con los deberes, si toman algún tipo de medicación... y a esta lista de factores se puede unir que hayan o tengan traumas, problemas familiares o académicos entre otros. Además, hay patologías de base como problemas en la glándula tiroides que empeoran la situación.

El sobrepeso o la obesidad no es sólo un problema de cuestión estética; cómo me veo yo a mí mismo y cómo me ven los demás, sino que también es un problema que abarca enfermedades que derivan del propio sobrepeso/ obesidad como diabetes, hipertensión o incluso determinados tipos de cáncer.

Además, en el caso de los niños con sobrepeso u obesidad, puede desencadenar desórdentes de tipo alimentario orientados hacia anorexia nerviosa o bulimia en la adolescencia.

La cuestión no es para tomarla en broma o quitarle importancia. Tampoco para pensar: "pobrecitos, no les quiero discriminar".

No hay que hacer una dieta limitante y exclusiva sino modificar los hábitos y el estilo de vida. ¿ De quién? De toda la familia. Da igual que el hermanito sea delgado o que a papá le encanten los bollos. Si tenemos un problema de esta índole. la lista de la compra tiene que ser común y nuestra mejor herramienta.


¿ Qué comer y qué no comer?


Digamos de manera resumida, que hay que comer comida real. ¿Tu abuela reconocería lo que le estás poniendo al niño en el plato como comida? Si la respuesta es no, quizás haya que dejar de consumirlo o plantearnos de dónde viene lo que estamos comiendo.

Si está en casa, se va a comer y si tenemos que decirle al niño que los demás podemos y él no, entonces sí estamos discriminando. Lo mejor, no comprarlo y así todos nos sacrificamos al menos en presencia del niño pero todos aprendemos a comer mejor.

Verduras, frutas, carnes, huevos, pescados y legumbres serán nuestros alimentos aliados.
 Cereales con moderación y sobre todo cuando haya ejercicio físico durante el día.
Además, hay que tener en cuenta que determinados cereales como el trigo son pro- inflamatorios por lo que habrá que considerar ese factor en el momento de querer reducir volumen del organismo.

Y, en momentos ocasionales, y sobre todo para eliminar la ansiedad, podemos ofrecerle tarta, alguna pizza...
Se puede plantear el día con "comida trampa" para reducir la ansiedad que puede producir el hecho de no poder comer lo que uno quiera. Ese día, debería haber mayor ejercicio físico y la "comida trampa" sería una de las comidas del día, no el día entero. Se puede aprovechar un cumpleaños, Navidades...





¿ Y si le encanta el chocolate y no se puede resistir?

Entonces se pueden probar varias estrategias.

Por un lado, tener el chocolate menos a su alcance; guardado en armarios elevados por ejemplo.

Otra solución sería ir comprando chocolates con contenido más alto de cacao hasta llegar al 100%. Se puede empezar por el 70% que es fácil de encontrar en supermercados y poco a poco, ir elevando el contenido de cacao. Dos trozitos de chocolate al día con elevados porcentajes de cacao son incluso beneficiosos para el cerebro y para disminuir la ansiedad del niño.

Y por último, otra estrategia sería disminuir el valor positivo y agradable del chocolate como tal, comprando marcas que no estén tan ricas.



¿ Para beber?


Agua como principal y leche si el niño la toma. No hay necesidad de desnatarla pues en los procesos de quitarle la grasa, se añaden azúcares para hacerla más sabrosa por lo que es peor el remedio, que la enfermedad como se suele decir.


Sueño y descanso

El descanso y sueño nocturno es fundamental. Elevados niveles de hormona cortisol u hormona del estrés. nos preparan para salir corriendo en momentos en los que, por el estilo de vida actual, permanecemos sentados en el pupitre. Eso hace que las reservas de energía que se liberan, se acumulen en forma de grasa y sobre todo, de grasa abdominal.
Cuando esa acumulación es continua y acumulativa, esa "grasa abdominal" funciona como un órgano aparte y se hace resistente a los niveles de insulina que el páncreas libera, por lo que mayor obesidad en términos sencillos de explicar.

Durante el descanso y sobre todo por la noche, los niveles de cortisol descienden y se produce uso de la grasa como combustible para algunos de los procesos de metabolismo basal como respirar. Si no se duermen las horas suficientes, que en el caso del niño estarían entre las 8-10 horas en función de la edad, no hay tal recuperación.


Después de lo leído, espero que la próxima vez que veáis a un niño con sobrepeso, por un lado no penséis "como se debe poner a bollos" pero por otro, tampoco le déis uno por aquello de no discriminar.


lunes, 7 de marzo de 2016

Hablemos de cacas. Me duele la tripita, ¿Qué puedo comer? ¿Arroz y sólo arroz?

El dolor de tripa es una de las consultas al pediatra más frecuentes y el síntoma más común, junto al dolor de cabeza de los niños cuando acuden a la enfermería del colegio.

¿Qué hacer? ¿ Medicar siempre?

El dolor de tripa es multicausal y si bien nos puede indicar el comienzo de una gastroenteritis, también puede indicar una afección del estómago causada por la bacteria helicobacter pylori o como sucede la mayoría de las veces. gases, nervios. preocupación o una mala digestión. No siempre ha de pensarse en una apendicitis como causa primaria.

En estos casos, lo importante es tener en cuenta otros factores como:

- Febrícula o fiebre
- Naúseas o vómitos
- Estreñimiento o diarrea
- La postura del niño al caminar o estar sentado; si adopta una postura que no es habitual, puede deberse a que en esa postura se le calma el dolor (postura antiálgica).

Si al caminar no es capaz de estar erguido, puede indicar que el dolor es más agudo. Además, en esos casos suele desaparecer el apetito y las ganas de jugar.

En esos casos, lo conveniente es acudir al pediatra o en todo caso, administrar paracetamol. El recurrido ibuprofeno, es un antiinflamatorio, por lo que si se administra sin prescripción médica en estos casos, podría ocultar una patología inflamatoria tipo apendicitis.

Entonces, ¿ qué hacer?

Ante todo, observación. Hay que observar si el niño quiere jugar o está tumbado apático, con tristeza o mal humor. Si no hay vómitos y las deposiciones son normales, la conducta a tomar sería que coma lo que le apetezca, hidratación y observar la evolución.

¿ Deposiciones normales, estreñimiento o diarrea?

Las heces tienen consistencia y formas variadas así como frecuencia.

Lo normal es desde 3 deposiciones a la semana hasta 1- 2 deposiciones diarias. La consistencia puede variar desde las bolitas tipo caprinas hasta consistencia más blanda en las que hay una forma alargada tipo churro que es lo que se considera más normal. Debe sumergirse hacia el fondo del inodoro sin hundirse por completo. Si las cacas flotan, puede deberse a que determinados componentes como la grasa, no se están absorbiendo o que hay determinados fármacos o alcohol en ellas.

Si la deposición no tiene forma y tiende hacia una pasta o al líquido, entonces se trata de una deposición diarreica.
En este caso, no siempre tiene por qué responder a un virus de gastroenteritis sino que también lo puede estar causando una bacteria, parásitos o una malabsorción de nutrientes ( intolerancias).

Si las cacas no tienen color y tienden hacia el blanco, hay que acudir de inmediato al médico pues el problema estaría localizado en hígado y vesícula biliar por alteraciones en la degradación de la bilirrubina.


¿Y el dolor, cómo tratarlo?

Como os comentaba antes, es preferible no enmascarar síntomas con el ibuprofeno por lo que si el dolor es agudo y no mejora con la hidratación oral y la alimentación, se puede recurrir al racecadotrilo ( tiorfán®) para la disminución de la duración de la diarrea. Otros fármacos pueden ser indicados para el tratamientos de los espasmos intestinales ( retortijones) como el bromuro de otilonio (spasmoctyl pediátrico®) o el paracetamol para el dolor más genérico.

Si las diarreas no ceden durante más de 10 días, se recomiendan otras pruebas complementarias para saber si hay posibles intolerancias a lactosa o gluten entre otras.

Con respecto a los fármacos antieméticos ( vómitos) no se recomienda utizar Primperán® en menores de 18 años por sus posibles efectos en el sistema nervioso extrapiramidal. En caso de vómitos repetidos, la solución de rehidratación oral se puede dar en cantidades de 5ml en 5ml para ir observando tolerancia.
Ante vómitos repetidos, acudir al médico. Es posible que el pediatra os prescriba Motilium® para disminuir el dolor de estómago y calmar las náuseas al actúar sobre la motilidad gástrica.

¿ Cómo sé si el niño/a está deshidratado?

Aunque en los países desarrollados la deshidratación es muy poco frecuente, hay determinados signos que podemos tener en cuenta tales como:

- Llanto sin lágrimas
- Lengua seca y blanca
- Signo del pliegue ( Se coge un pliegue de piel del abdomen y tarda más de lo normal en recuperar su estado normal)





















¿ Qué comer en caso de diarrea o dolor de tripa?

La antigua costumbre de dar arroz y sólo arroz ya no se aplica. Si bien es cierto que el arroz retiene el agua y por tanto la diarrea, el hecho de limitar la ingesta de sólidos al arroz, pollo y pescado blanco hace que la dieta sea insuficiente y además, repetitiva y aburrida.
Las recomendaciones pediátricas en la actulidad son que los niños coman lo que les apetezca. Evidentemente, se intentará evitar en la medida de lo posible alimentos fritos, azúcares, alimentos que provoquen gases como las legumbres y en el caso de los lácteos, la leche si es mal tolerada. Si el niño tolera bien la leche, no hay contraindicación en que la tome.

Por lo demás, el abanico de posibilidades es amplio:

Carnes magras a la plancha
Pescado blanco horno, hervido o plancha
Purés de patata, zanahoria, calabaza
Patata o zanahoria cocida o asada
Vegetales suaves como calabaza, calabacín
Sopa de ave
Pasta sin tomate con aceite de oliva
Frutas como manzana, plátano. pera
Tortilla francesa o huevo cocido si lo toleran.
Yogures

La ingesta de sólidos se ha de comenzar lo antes posible, porque favorece y acelera la recuperación del organismo. Si han pasado más de 3 horas desde el último vómito, ya se pueden ir introduciendo sólidos

La hidratación puede hacerse con soluciones de rehidratación oral como las que se venden preparadas en las farmacias o con limonada casera respetando las proporciones:

-Zumo de medio limón
- Media cucharadita de bicarbonato
-1 cucharadita de azúcar
- Agua hasta completar un litro (a ser preferible, agua mineral)

En cuanto a las marcas de bebidas isotónicas para deportistas, no son recomendables para niños menores de 18años porque no respetan una adecuada proporción de electrolitos y además, contienen mucho azúcar.
En esos casos, es importante acudir a Urgencias para que sea administrado suero vía intravenosa asegurando por tanto la hidratación de manera rápida y segura.


Por tanto, a partir de ahora, es más sano preguntar al niño qué le apetece comer en lugar de darle arroz y más arroz.


¿ Y si está estreñido?

En ese caso, aparte de limitar el arroz y quizás el plátano, puede consumir libremente el resto de alimentos. Es importante que se mueva más y que beba más líquidos. Las semillas de lino sin ser molidas, no se absorben por lo que se pueden añadir a un yogur para favorecer el tránsito intestinal.

No obstante, lo más importante en estos casos, es buscar una rutina diaria para hacer caca. Si no están en casa hasta la noche, y luego es ducha, cena y a dormir, es fácil que acaben siendo estreñidos pues el intestino interpreta que no hay tiempo y que no puede evacuar en ese momento.

No es bueno que pasen mucho rato sentados en el wáter pues no es bueno para la circulación y además, se estresa el propio niño viendo la actividad como algo desagradable y forzado.

Para añadir algo novedoso al post que quizás os llame la atención, os recomiendo que para favorecer la completa evacuación, probéis a que vuestros hijos/as se coloquen en cuclillas cuando quieran hacer caca. La posición del intestino varía, y se favorece la completa eliminación de las heces.






A veces, lo que nos parece anticuado, sucio o de países que no están desarrollados, resulta ser lo natural para el ser humano evolutivamente y lo beneficioso para nuestro organismo, porque...              ¿Sabíais que el intestino está considerado nuestro segundo cerebro? ;)







lunes, 15 de febrero de 2016

¡Los niños alérgicos también pueden tomar tartas caseras! Nuevo apartado en el blog :)


Me encanta la cocina y he decidido que, a partir de hoy, abro un nuevo apartado en el blog con recetas ( de postres por ahora) para niños con alergias. Habrá postres para celiacos, intolerantes/ alérgicos a lácteos, huevos, frutos secos y como siempre, bajas en azúcar o edulcorantes artificiales.

Se aceptan siempre sugerencias.

Para comenzar este nuevo apartado, os dejo la receta de la tarta que hice ayer. Merece la pena por el poco tiempo que lleva hacerla y lo rica que está.

Comenzamos la semana con un día propio de invierno de invierno en Madrid; frío y sequedad.

Seguimos teniendo calabazas de las que hemos cogido en el otoño y qué mejor que preparar un rico postre con ellas sin gluten, sin lácteos ni azúcares artificiales.


TARTA DE MANZANA

Ingredientes:

- 500 grs de calabaza( podéis utilizar la variedad que queráis)
-150 grs de nueces picadas
-4 huevos
-1 cucharada colmada de canela
-Ralladura de limón o naranja
-Un chorrito de miel de pueblo ( no uséis marcas comerciales; eso ni es miel ni nada saludable). Comprad la miel en los pueblos o en ferias de alimentación. Las mieles comerciales tienen azúcar añadida y pierde todas sus características saludables)
- 3 manzanas medianas peladas.



1. La calabaza se hace a la plancha o se sofríe hasta que esté blanda. Se tritura en la batidora.
2. Picar las nueces y mezclarlas con la calabaza.
3. Añadir a la mezcla los 4 huevos, la canela y la ralladura de naranja o limón.
4. Echar la mezcla sobre papel vegetal untado con aceite de oliva virgen extra.
5. Colocar trozos grandes de manzana por encima y si se desea, añadir en este momento la miel por encima de las manzanas.
6. Hornear a 180 grados durante 1h15 aproximadamente ( dependiendo del horno) vigilando que no se quemen las manzanas (debiendo quedar doradas) y que haya cuajado la base. De todas maneras, al enfriarse, quedará más cuajada.


Desde el punto de vista nutricional, es una tarta con pocas calorías puesto que apenas lleva azúcar ( sólo el chorrito de miel) y al no llevar harinas, además de ser menos calórica, no tiene efecto inflamatorio.

Proporciona las proteínas del huevo y los carbohidratos de la calabaza así como la función protectora inmunológica de la canela y la miel.

La grasa de las nueces es cardiosaludable además de tener poder saciante.

Espero que os animéis a hacerla y que disfrutéis de esta nueva parte del blog.


¡Feliz día!





viernes, 12 de febrero de 2016

¿ Alergia a la leche o intolerancia a la lactosa? ¿Qué las diferencia?

Cada día es más frecuente el diagnóstico de malabsorción o intolerancia a la lactosa. Si bien no es exactamente lo mismo, la sintomatología es similar.

Teniendo en cuenta que somos la única especia que sigue tomando leche tras dejar de tomar el pecho o biberones, la explicación evolutiva tiene sentido. El 70% de la población Española tiene intolerancia a la lactosa. Sin embargo, países con tradición lechera como los países nórdicos apenas tienen población con intolerancia y ésta llega al 100% en la población asiática.
En contra de lo que puede parecer, la intolerancia no está relacionado con el consumo ni elevado ni deficiente de leche o derivados.

La causa puede ser primaria, por falta o disminución de la enzima que hidroliza la lactosa; la lactasa o secundaria a enfermedades como gastroenteritis por rotavirus o parásitos como giardiasis. Además, los pacientes celiacos pueden tener una intolerancia a lactosa transitoria así como los pacientes de Crohn.

Para que la lactosa de la leche ( el azúcar de la leche) pueda ser digerido en el intestino, las enzimas tienen que romper dicho azúcar. Si ocurre que no tienes esa enzima, la lactasa, esto ocasiona una intolerancia.

Los signos principales en lactantes son:

- Regurgitación de la leche ( subida del contenido del estómago hacia esófago y boca)
- Deposiciones ácidas, amarillentas y más líquidas
-Moco o sangre en heces
- Eritema alrededor del ano, zona del pañal
- Distensión abdominal
- Gases

En niños más mayores, también se pueden dar:

- Mal aliento, lengua blanca
- Dolor de tripa
- Episodios de diarrea/ estreñimiento
- Vómitos


En ese caso, se ha de consultar al pediatra que determinará a través de analítica y/o test de hidrógeno espirado si hay intolerancia a la lactosa.

¿En qué consiste el test de hidrógeno espirado?

Las bacterias, al fermentar los azúcares (leche, fruta), producen hidrógeno. En esta prueba, se realiza una medición del aire espirado a través de cánula o mascarillas en niños más pequeños. habiendo estado 8 horas en ayunas. Después, se mide tras haber tomado lactosa y se comparan los niveles.

El tratamiento en este caso puede varíar desde la supresión de los lácteos o modificación por lácteos sin lactosa, hasta la eliminación de los lácteos en la dieta de la madre si se trata de un lactante con lactancia natural.
En el caso de la lactancia artificial, también se pueden recomendar leches con hidrolizado de la proteína para favorecer la digestión de la misma.







  • Por otro lado, puede existir alergia a las proteínas de la leche de la vaca (APLV). En este caso, el mecanismo es inmunológico estando involucrada la Ig E ( Inmunoglobulina E) o no, dependiendo del caso.


Los síntomas varían pudiendo encontrar:

- Eritema alrededor de la boca
-Habones con prurito (picor) en el cuerpo
- Vómitos
-Distensión abdominal
- Gases
-Síntomas extradigestivos ( tos, disnea, asfixia)

El diagnóstico se hace por los síntomas, por prick test ( test que se hace en la piel "pinchando" los alergenos y/o por analítica.

El tratamiento es la supresión de los lácteos y derivados incluidas las trazas y es importante llevar el tratamiento de rescate ( antihistamínicos, corticoides y/o adrenalina inyectable) por si hubiese reacción en caso de ingestión.

Uno de los mitos asociados a la retirada de los lácteos es que los niños tendrán déficit de Vitamina D, sin embargo hay estudios que corroboran que los niños que no toman lácteos, tienen niveles de vitamina D similares a los que sí los toman y que hay falta de evidencia en cuanto a que éstos tengan menor estatura.

Desde un punto de vista evolutivo. la leche sólo tiene importancia hasta que terminan de formarse los dientes de leche. A partir de ese momento, no es necesario.

De hecho, se encuentran cantidades mayores de calcio en otros alimentos como sardinas en aceite, gambas, almendras y en contenido similar a la leche en las espinacas (verduras de hoja verde en general), brócoli, coles.

En cuanto al debate sobre leche con/sin lactosa, hay que añadir que cualquier proceso en el que haya que modificar la leche, en este caso para quitar la lactosa, no deja de ser un procedimiento que cambia la naturaleza de ese alimento.

Con respecto a otras leches como la de soja, hay que tener mucha cautela pues puede tener efectos estrogénicos en la mujer. Además, la soja es en su mayoría transgénica, con lo que ello conlleva.

Por último, con respecto a otras leches como las de almendras, avena, arroz o similares, recomiendo que se tomen sólo aquellas que no contengan azúcares añadidos o con muy poca cantidad de edulcorante. A ser preferible, que sólo lleve almendras, arroz, avena... y agua. En ese caso, otra opción es hacerla directamente en casa.







lunes, 1 de febrero de 2016

Psiquiatrización de la infancia. Este niño es muy inquieto, ¿le medicamos?

Los que me conocéis, sabéis lo poco que me gusta medicar a los niños. Pero evidentemente, si la medicina que van a tomar funciona y es necesaria, adelante. Ahora si están medicados año tras año y los resultados son los mismos... pues ya decía Einstein que si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.

Los fármacos más efectivos e importantes llevan inventados desde hace mucho tiempo ( antibióticos por ejemplo).

¿Por qué inventar nuevos fármacos para nuevas "enfermedades" ? ¿Desde cuando existía esta "patología" o la hemos causado en la sociedad?

El TDAH (Trastorno por déficit de atención con/ sin hiperactividad) es una de las "patologías" que se diagnostican en la actualidad con una alta frecuencia. Afecta al 3-7% de la población infantil Española. Se define como alteración en el comportamiento que provocan incapacidad para atender con normalidad, puede estar o no asociada la hiperactividad como necesidad de estar moviéndose continuamente así como la impulsividad en los actos cotidianos. Incapacidad para terminar las tareas, para organizarse con los deberes, la ropa o la mochila, terminar las frases de los otros sin esperar a que les toque su turno...

Sí, sí, de acuerdo, pero ¿a este tipo de actividades quién nos enseña?  ¿Se enseña en la escuela a organizarte con los deberes, saber qué hay que meter o no en la mochila, a que si no has terminado una tarea no la puedes dejar a medias... ¿ realmente hay problema en eso? No somos o incluso debemos ser a veces porque no nos queda más remedio multitarea en la vida adulta? ( Poner lavadoras mientras cocinamos, ayudar a los niños con los deberes mientras damos el biberón...)

El TDAH existe, no se puede negar, pero ¿en la proporción en la que hoy se diagnostica o se está sobrediagnosticando?

 Me pregunto qué harían mis abuelos en clase si se aburrían, no entendían lo que los profesores explicaban o simplemente, si les apetecía estar más tiempo corriendo que sentados en la mesa mirando a la pizarra.

Que las nuevas tecnologías pueden hacer una clase más interesante, que la pedagogía actual es más entretenida que hace décadas, no cabe duda. Pero que los niños son niños y prefieren estar corriendo, saltando, trepando... también es la realidad. Somos seres en movimiento y lo que nos ha de extrañar, es que sean capaces de estar horas y horas sentados sin moverse. Y esto pasa factura en la vida adulta cuando se pasan horas y horas en la oficina. ¿ Por qué creeis que hay tanta artrosis, lesiones en las lumbares...? Dejemos el tema para otro día...

Aparte de eso, hay niños más inquietos que otros y con intereses diferentes. Habrá quien no pueda estar atendiendo a un profesor más de 5 minutos porque su imaginación empiece a volar pero quizás, ese mismo niño, pueda pasar horas dibujando porque se concentre tanto que pierda la noción del tiempo u otro niño pueda estar concentrado durante horas pero se pierda y se aburra en una clase de natación.

Los psiquiatras tienden a sobrediagnosticar el TDAH y en ocasiones, la medicación que se está administrando, que en definitiva son derivados de las anfetaminas, no sirve por sí sola. Una adecuada terapia en combinación es la opción más correcta para que el abordaje ( familia- escuela- psiquiatra) sea lo más completo posible. ( Esto es lo políticamente correcto y lo que se dice en los manuales de TDAH, pero ¿ de verdad se necesita la medicación desde el inicio o hay que probar antes otras muchas alternativas?

No obstante, el TDAH puede confundirse con otros problemas sobre los que conviene hacer diagnóstico diferencial como puede ser la ansiedad, estados depresivos, trastornos de pánico, duelos patológicos ( enfermedad, separación, muerte...) o como simplemente insisto, este niño no está en su sitio o tiene otro tipo de problema que quizás la medicación no vaya a resolver.

Dado que el tratamiento de elección suele ser el metilfenidato ( Rubifén®, Concerta®, Medikinet®) y como decía es derivado de las anfetaminas, el retirar el tratamiento hace que disminuya la capacidad de atención del niño. Por lo que, claro que se nota el día que el niño no ha tomado la pastillita!!

Pero de ahí a medicalizar al 40% de los niños como en EEUU ( Ghodse,1999), hay un tramo y quizás responda más a intereses de la industria farmaceútica que han creado fármacos y luego, la enfermedad para dicho fármaco.

¿Quién hace los estudios de efectos a largo plazo de esos fármacos? La propia empresa que los vende.

¿Sabían que dichos fármacos con un uso continuado provocan efectos psicóticos en el adolescente? Muchos de los adolescentes diagnosticados con riesgo de psicosis, fueron en su día diagnosticados de TDAH. Y ahora, como cambio al metilfenidato, también se asocian otro tipo de fármacos como antipsicóticos o neurolépticos, lo cual hace más grave la situación. ¿ Quién pedirá perdón dentro de unos años cuando se vean todos los efectos que estos fármacos están provocando?

Según estudios al respecto, hay riesgo mayor de cáncer entre los pacientes que toman antipsicóticos que aquellos que toman la medicación mixta ( metilfenidato y antipsicóticos) pero el riesgo sigue siendo mayor que en los no medicados.

Pero para que no nos escandalicemos, les diré que esas pastillitas se parecerán mucho a las que puede que les ofrezcan años más tarde en un discoteca. Son igualmente fabricadas en un laboratorio y los síntomas que provocan, similares. Eso sí, las de la discoteca se considerarán un problema de salud pública dónde hay personas por detrás a las que poder encarcelar y criminalizar por traficar con ellas y éstas, fabricadas y comercializadas por un laboratorio y vendidas en la farmacia, de problema de salud nada de nada, se ve como algo cotidiano y por supuesto, de echar culpas a nadie. Si dentro de unos años los niños que hoy toman pastillas para el TDAH desarrollan otros síntomas, nadie pedirá perdón y la culpa seguirá siendo del comportamiento del niño.

Una premisa más: El TDAH no es una enfermedad; es una agrupación de comportamientos con base neurológica. El hambre también tiene una base neurológica y no por ello, quien más hambre tiene es tildado de enfermo.

¿Por qué determinados niños tienen TDAH y otros no?

Si bien ciertos comportamientos pueden ser comunes en varios miembros de la familia, no puede decirse que tenga una base genética.
Sin embargo, se ha estudiado la relación que existe en el embarazo si las madres toman ciertos fármacos como antidepresivos pero también si por el contrario, las madres tienen ansiedad o depresión durante el embarazo y no son tratadas. El estrés crónico, sea hacia la madre durante el embarazo o en torno al nacimiento, infancia... son determinantes para futuros comportamientos del niño. Igualmente, padres demasiado exigentes con el niño o por el contrario, que no ponen límites a sus hijos o niños que están cargados de actividades extraescolares en las que no hay desarrollo psicomotriz ni contacto con la naturaleza, son más proclives a desarrollar TDAH.

Dando un paso más, a veces la solución es tan sencilla como descubrir el potencial del niño en cuestión. Nos empeñamos en quererles hacer que sigan una senda, la nuestra propia o incluso la que nos hubiera gustado seguir a nosotros, cueste lo que cueste.

En la enseñanza actual, tendemos a tener al niño (al igual que nosotros mismos) en su corteza prefrontal; es decir, en lo cognitivo todo el día. Queremos que el niño esté en el hacer, aprender, razonar... y nos olvidamos de la enseñanza emocional, del ser y el sentir.

Aunque esto parezca muy abstracto, la realidad es que si no enseñamos a los niños a disfrutar con el agua caliente de la ducha, el desayuno de la mañana, la charla con sus amigos o el paseo con el perro, de adultos buscarán la satisfacción y la felicidad más allá del día a día. Este comportamiento, genera mucha frustración pues el día a día por lo general, tiene mucha sencillez y rutina y si no se disfruta de ella, se busca lo extraordinario cayendo en actitudes depresivas y de rechazo a la realidad.

¿Entonces qué solución es la más adecuada? ¿ Por dónde continúar y qué sería lo más adecuado para estos niños que no están tranquilitos en su silla y hacen imposible dar una clase normal?

No es una solución exclusiva para estos niños pero empecemos por partes:

El tratamiento no debería ir aplicado exclusivamente al niño sino también a la familia y a los allegados ( escuela, amigos).

El niño debe tener actividades que le estimulen físicamente y en las que haya contacto con la naturaleza. Sin embargo, recientes experiencias con videojuegos o con juegos como el ajedrez están dando muy buenos resultados.

Por ello, las directrices a seguir empezarían en una reunión con la familia y otra con el niño. La reunión con el niño podría ser entrevista o una hora de juego por parte del médico al que se acude. Si éste no es capaz o no sabe enfrentarse a esta tarea, entonces tan poco debería prescribir los psicofármacos.
Si la respuesta es que no hay suficiente tiempo o formación, entonces no estamos frente al profesional adecuado.
Además, el profesional ha de guiarnos acerca de las pautas a seguir en la familia, con los amigos y en la escuela.
Si estas medidas no funcionan, entonces acudiremos a un psicoterapeuta especializado en TDAH. Ni siquiera un psicólogo general o personal de salud mental está preparado para ayudar al respecto.

¿ Entonces no se medicaría en ningún caso?

Sólo se debería medicar en casos en los que no haya funcionado nada de lo anterior y además suponga una posible marginación para el niño. En ese caso, se deberían tratar los síntomas y desde luego, no recurrir a los psicofármacos.

¿De verdad queremos borreguitos en las aulas y niños autómatas en casa?

Si queréis leer más al respecto, os recomiendo las siguientes lecturas:

" Sano y Salvo" Juan Gervás
"Los niños hiperactivos y su personalidad" Alberto Lasa
"El niño ´hiperactivo´ como síntoma de una situación profesionaly social: ¿mito, realidad, medicalización?", en Psicopatología y Salud Mental del Niño y del Adolescente.
"Medicalizar la mente. ¿Sirven de algo los tratamientos psiquiátricos?" Richard P. Bentall



"Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha". Víctor Hugo



lunes, 25 de enero de 2016

Diabetes y escuela: parte 2 ¿ Por qué pinchas a ese niño?

Ahora que ya sabemos qué es la diabetes tipo 1 y sus principales cuidados, vamos a pasar un día con el niño diabético en la escuela.

La integración de cualquier patología es fundamental para no discriminar a nadie. Los niños no tienen la culpa de ser diabéticos por lo que, en la medida de lo posible, se intentará que sean como el resto.

Rinnnggg Rinnngg ¡Es hora de entrar a clase!

Comienza la jornada escolar. A lo largo del día, el niño diabético tendrá que controlar sus niveles de glucosa y ajustarlos en función de las comidas, ejercicio, si está enfermo... porque son factores que modifican los niveles de glucosa en sangre.

En casa, al desayunar, le han administrado insulina de acción rápida y probablemente, también le hayan administrado insulina de acción lenta para que vaya regulando niveles a lo largo de las próximas 8-10 horas.

Lo que intentan las insulinas actuales es imitar la función del páncreas. Por ello, no sólo sirve inyectar la insulina antes/después de ingerir alimentos sino que también hay que controlar los picos de glucosa a lo largo del día.

¿ Cómo medir los niveles de glucemia?

Generalmente, se miden a través del glucómetro. Se toma sangre del lateral de la yema un dedo de la mano ( para que duela menos que si se pincha en el centro), y se inserta en la tira de medición del glucómetro.

Otro método más novedoso, es el freestyle, que funciona a través de un sensor insertado en la piel por los propios padres y después, pasando un detector por delante indica la glucemia sin necesidad de estar pinchando constantemente al niño.

¿ Cómo ajustar la insulina a la glucemia?

Hasta ahora, la manera de inyectar la insulina era a través de las jeringas de insulina o más adelante, de las plumas de insulina que permiten ajustar la dosis con mayor precisión e inyectarla con una aguja más fina y corta.

Sin embargo, para evitar continuos pinchazos y por tanto, callos derivados de los hematomas impidiendo la absorción adecuada de la insulina, la administración puede realizarse también a través de un catéter conocido como insuflón.

En el siguiente enlace de youtube, podéis ver el vídeo que he hecho sobre cómo se coloca. El cambio de catéter se hace cada 3 días.


https://youtu.be/LFD-WQ9_F6c

Por otro lado, la bomba de perfusión de insulina es la que mejor imita el modelo de funcionamiento del páncreas.
Es un dispositivo tipo móvil que va insertado a través de un catéter y de un sensor en la piel del niño.
Dicho sensor, envía los niveles de glucosa cada 5 minutos a la bomba de perfusión y en función de dicho nivel y la predicción de si tales niveles van a aumentar o disminuir, la perfusión de insulina varía.

Cuando llega la hora de la comida o la merienda, es tan sencillo como programar las raciones de hidratos de carbono que el niño va a ingerir y la bomba de perfusión hace el cálculo de la insulina que le va a infundir.

El niño diabético tendrá en su bandeja pesadas las raciones de comida que le correspondan. Desde el punto de vista endocrinológico, lo ideal sería eliminar las harinas, azúcares refinados y los alimentos procesados e incluir la mayor variedad posible de verduras, lácteos,frutas, carnes, huevos y pescados. Sin embargo, hay que cuidar el aspecto psicológico también por lo que determinados "caprichos" pueden admitirse ajustando por tanto, las raciones y la insulina.


Aunque la bomba de perfusión controle los niveles o los controlemos según las pautas prescritas por el endocrino, en ocasiones, se producen hipoglucemias ( bajadas de azúcar).
¿Cómo controlarlas?

1. Si el nivel de azúcar no es demasiado bajo ( inferior a 80 hasta máximo 60), solemos dar leche o galletas para incrementar de manera lenta los niveles.

2. Si el nivel es inferior a 60, el zumo o soluciones concentradas de azúcar ( comerciales o caseras: agua con una cucharada de azúcar), elevan la glucemia de manera rápida.

3. Si se produjese inconsciencia, no se ofrece nada vía oral y directamente, hay que inyectar el glucagón intramuscular en la parte externa del muslo.



En términos generales y sencillos. ésta sería la rutina escolar de un niño diabético. Como véis, no debería haber cambios en su juego ni en sus clases. En ocasiones, las alteraciones de los niveles requieren que tengan que salir de clase pero se debe evitar en la medida de lo posible y hacer que sea un día normal como para el resto de niños. 
En cuanto a las actividades deportivas, son igual o incluso más importantes porque ayudan a la absorción de insulina y correctos niveles en el organismo. 


" Una sonrisa vale más que mil palabras"

¡ Feliz día!

lunes, 18 de enero de 2016

Diabetes y escuela: Parte 1

La incidencia de diabetes tipo 1 está aumentando en los colegios y las causas no son tan identificables como las de la diabetes tipo 2. Afortunadamente, por ahora no llegamos a los niveles de diabéticos 2 en niños como sí en EEUU. ¿Qué las diferencia a una y otra?

La diabetes tipo 1 o infanto-juvenil suele aparecer como su nombre indica en la infancia o juventud. Se produce cuando unas células concretas del páncreas dejan de producir insulina. El mecanismo exacto de producción es aún desconocido aunque hay autores que indican que una alimentación elevada en azúcares procesados durante la infancia, la dieta con gluten para pacientes con sensibilidad al gluten sea o no celiaca, así como una posible infección, puede acabar  provocando que el sistema inmune reaccione contra su propio páncreas.

De una manera resumida, en este tipo de diabetes, los pacientes tienen que inyectarse la insulina porque su páncreas no la fabrica.

¿Para qué sirve la insulina?

Entre sus muchas funciones, podríamos decir que la principal es disminuir el nivel del azúcar en la sangre ( glucemia) introduciendo la glucosa en las células grasas ( adipocitos), músculo e hígado.

El azúcar en sangre se eleva principalmente al ingerir alimentos sobre todo con hidratos de carbono y azúcares (sean naturales o procesados): frutas, algunas verduras, tubérculos, arroz, pasta, pan, legumbres.
Las carnes y pescados aumentan la glucemia de manera muy reducida por lo que las necesidades de insulina en ese caso, son muy inferiores.

¿Cuál es el mecanismo de acción?

Al ingerir los alimentos ( hay otros momentos de elevación de insulina, pero nos referimos principalmente a éste), aumenta el nivel de azúcar en sangre. En situaciones normales, el páncreas libera insulina para compensar ese aumento de glucemia y permite que la glucosa entre a las células, músculo e hígado.

En un paciente diabético tipo 1, (los que tenemos habitualmente en la escuela), al no funcionar su páncreas, hay que inyectar esa insulina a través de jeringas, plumas precargadas, insuflón o bomba de perfusión. En la segunda parte de este post, explicaremos cada uno de ellos.


 











¿ Qué ocurre si no se administra la insulina?

En ese caso, la glucemia sigue aumentando. Los adipocitos ( células grasas) no pueden absorber más glucosa y ante tal saturación, sigue aumentando la insulina en sangre- En este círculo, se produce daño a órganos como hígado, riñón, ojo y en última instancia, al cerebro pudiendo producirse un coma.

¿ Qué ocurre si se administra más insulina de la necesaria?

En ese caso, la glucemia disminuye a niveles más bajos de lo deseado, y se produce mareo, debilidad, palidez, confusión y en medida más grave, pérdida de consciencia.

Por ello, los niveles de insulina a administrar están en márgenes estrechos determinados por el endocrino y el equipo de enfermería encargado del paciente.
Dichos niveles varían según la edad, la ingesta en raciones de hidratos de carbono de cada comida, el ejercicio físico, las hormonas, si hay más o menos sudoración y por las infecciones que en ocasiones aumentan la glucemia y en ocasiones, la disminuyen.

Raciones de hidratos de carbono,  ¿qué son y cómo se calculan?

De manera muy simplificada, cada ración de hidrato de carbono se corresponde a determinados gramos del alimento a tomar.  Por ejemplo, 1 ración de pan no tendrá los mismos gramos que 1 ración de guisantes, porque en este caso, el pan y los guisantes actúan de manera distinta sobre la elevación de la glucemia en el organismo.

Para ello, existen tablas y recomendaciones de las sociedades endocrinas dónde se determina cuántos gramos de cada alimento han de pesarse para las distintas raciones que tenga pautadas el paciente según su endocrino.

Ejemplo:

Niño diabético de 11 años de edad que toma 21 raciones de hidratos al día repartidos en desayuno, mediamañana, comida, merienda y cena.


¿ Qué síntomas puede notar el niño diabético?

Al comienzo de la enfermedad, antes del diagnóstico, es característica la triada :polifagia,polidipsia, poliuria ( comer mucho,beber mucho aguay orinar mucho). Una vez hecho el diagnóstico y pautadas las raciones e insulina correspondiente, si su diabetes está bien controlada, no tiene por qué notar nada diferente al resto de los niños. Si tiene hipo o hiperglucemias ( bajadas o subidas de azúcar respectivamente), puede notar que se marea, le tiemblan las manos, está pálido, sensación de hambre... entre otros signos.

¿ Qué hacer en ese momento?

Se medirá el nivel de glucemia con su glucómetro y se determinará la acción a tomar. Si está "bajito", tendrá que tomar una ración de hidrato que en función de cada niño y niveles suele ser leche, zumo, galletas, fruta... Si está "alto", en función de niveles tendrá que pincharse o no más insulina o esperar a que siga bajando naturalmente. Antiguos protocolos decían que hacer ejercicio físico en ese momento, podía ayudar a bajar la glucemia pero con niveles elevados, es contraproducente por lo que actualmente, no se recomienda.















¿ Y si hay pérdida de conciencia?

En ese caso, no se puede administrar nada vía oral y hay que inyectar un fármaco intramuscular. Hay preparados inyectables para que la familia pueda administrarlo sin conocimientos médicos en la parte externa del muslo de la pierna.















¿ Qué solución a largo plazo tiene la diabetes?

La diabetes es una enfermedad crónica que en la actualidad, no tiene cura. En un futuro, puede que se apliquen las investigaciones sobre transplante de páncreas pero por ahora, el manejo más adecuado consiste en mantener niveles aceptables de glucosa en sangre ( 80- 160 aproximadamente) para evitar daño a los órganos.
Estos niveles se consiguen con una alimentación y ejercicios adecuados.

¿ Cómo saber si está bien controlada la diabetes?

En las revisiones periódicas con el endocrino, se realizará una prueba a través de analítica que se denomina hemoglobina glicosilida. Esa prueba detecta los niveles de glucosa en sangre de los últimos 3 meses a través de la saturación de la hemoglobina. Niveles <5% son lo ideal en pacientes no diabéticos. Un control adecuado de la diabetes tendría niveles de Hb glicosilada entre 6.2- 6-8%. Niveles elevados, indicarían que no se está controlando bien.

En la segunda parte de este post, hablaré de cuál es la rutina del niño diabético en la escuela.


martes, 12 de enero de 2016

¿Y cómo me cuido los dientes? Lo sé hacer bien seguro...

Como comentaba en el post anterior, cuidarse la boca es muy importante, pero ¿sabemos realmente cómo cuidarla? ¿ Olvidamos alguna zona?

Es una tarea rutinaria que realizamos varias veces al día pero muchas veces por prisas o por desconocimiento, no se hace del todo bien olvidando zonas de la boca muy importantes.

No es necesario seguir un orden predeterminado, pero sí es importante tener "nuestro propio orden" para no olvidar ninguna zona.

Si dividimos la boca en cuatro cuadrantes, podríamos comenzar por cualquiera de ellos y en cada uno, cepillar la cara externa e interna de los dientes así como la medial o cara de masticación de premolares y molares.

Tras pasar por cada cuadrante, no hay que olvidar cepillar la lengua, que es el reservorio de muchos microorganismos, el paladar y el interior de las mejillas.



¿ Y cómo lo cepillamos?



Podemos seguir las técnicas de barrido o arrastrado y la de movimientos circulares. Es bueno masajear la encía sin hacer presión excesiva sobre ella para estimular la circulación sanguínea.

¿ Cuánto tiempo?

Si bien no hay un tiempo específico, al menos, deberíamos dedicarle 30 segundos a cada cuadrante más lengua, paladar y encías, lo que sería alrededor de 3 minutos.

¿ Cuánto tiempo dura el cepillo?

El cepillo debe cambiarse cada 2-3 meses o cuando veamos que las ´cerdas´ están demasiado separadas o hacia fuera. En ese caso, no limpiaría de manera adecuada.
Hay que decirles a los niños que eviten "morder" el cepillo para no estropearlo antes de tiempo.



¿Cepillo convencional o cepillo eléctrico?

Ambos cepillos son adecuados si bien para la dentición permanente se recomienda utilizar el cepillo eléctrico porque gracias al movimiento de rotación continuo es capaz de retirar más placa. Los diferentes cabezales en el mercado pueden hacer hincapié en determinadas zonas pero comenzar con los básicos es suficiente.

En el inicio del lavado de dientes, hasta al menos los 4 años, debería utilizarse cepillo manual para habituarse y dominar la técnica. No obstante, cuando tengan un control más autónomo en la sujección y movimientos del cepillo, pueden pasar a utilizar el eléctrico. Además, las luces o sonidos en estos cepillos, les recuerdan el tiempo aproximado que deben emplear.

Cepillos alternativos

Si se quiere optar por el cepillo más natural posible, podéis recurrir al miswak. Este cepillo está hecho a partir de cerdas naturales de la planta Salvadora Persica y aprovecha las propiedades antibacterianas, astringentes para evitar la inflamación y por tanto, sangrado de la encía, cualidades refrescantes por la menta que contiene así como conservante por la vitamina C.
En  los diferentes estudios realizados comparando el cepillado habitual con el cepillado con miswak, las conclusiones obtenidas son positivas a su favor siempre y cuando se utilice de la manera adecuada.
Además, el hecho de que las fibras estén dispuestas de manera horizontal a la dirección del lavado, favorece el cepillado.















¿ Qué pasta de dientes utilizar?

En el caso de los niños, cualquier pasta de dientes con sabores agradables para que cojan el hábito del cepillado de dientes pero es importante que no lleven azúcar ni alcohol. Muchos dentífricos infantiles llevan azúcar para hacerlos más agradables pero menuda contradicción, no?
"Hijo, lávate los dientes que has comido chuches". Si resulta que la pasta también lleva azúcar...

Se pueden encontrar pastas de dientes sin edulcorantes artificiales ni conservantes en los herbolarios. Las pastas de dientes infantiles no tienen por qué ser seguras por el hecho de estar dirigidas a los niños.

En niños menores de 2 años, es preferible no utilizar pasta de dientes por el riesgo a ser tragada o en todo caso, la cantidad similar a "un guisante" y siempre con supervisión del adulto. Esta pasta de dientes no debería llevar flúor o en todo caso, concentraciones inferiores a 500ppm (partes por millón) por el riesgo de ser ingerida y de fluorosis ( manchas en el esmate) debido a que es la etapa de formación de los dientes. Sin embargo, esta cantidad de flúor debería ser superada a partir de los 6años pues a concentraciones tan bajas, no se ha observado que reduzca el riesgo de caries.

Cantidades aconsejadas de flúor

Con respecto al flúor, hay que tener en cuenta las cantidades para las diferentes edades del niño. Para los niños menores de 2 años, se recomienda realizar el lavado de dientes sin pasta, simplemente con el cepillo para que aprendan la técnica y cojan el hábito.

El protocolo sobre las cantidades adecuadas de flúor, lo podéis encontrar en la página de la Academia Europea de Odontología Pediátrica.

El consumo de aguas fluoradas es una de las medidas de Salud Pública implantadas hasta el momento más costo-efectivas. Con esta medida, la incidencia de caries es cada vez menor.

En cuanto a la ingestión para acción sistémica de flúor no está recomendado por las sociedades científicas de Odontología por su posible daño en el esmalte creando fluorosis.

Sin embargo, en determinados casos y en especial en niños con necesidades especiales o mayor riesgo de sufrir caries, sí puede ser recomendable la aplicación tópica de flúor a través de cubetas en la consulta de odontología.

Las recomendaciones en cuanto al uso de flúor en los dentífricos son:

- No utilizar pasta de dientes con flúor en menores de 2 años por riesgo de atragantamiento y por tanto, de manchas dentales (fluorosis).

- En niños de 2- 6años, la cantidad de pasta con flúor a utilizar será del tamaño de "un guisante" y siempre con supervisión de los padres para evitar que ingieran la pasta.

- En niños mayores de 6años, se puede aumentar la cantidad de dentífrico y de flúor de la pasta pues el riesgo de fluorosis a esta edad es insignificante.

Uso de hilo dental y cepillos interproximales

Si bien no es imprescindible el uso del hilo dental y los cepillos interproximales, sí es bueno que se familiaricen con su uso. La recomendación de hilo dental y cepillos interproximales es para eliminar los restos de comida, detritus, bacterias...de los espacios entre los dientes.


Después de este pequeño recordatorio de cómo lavarnos los dientes, seguramente hayamos repasado aspectos olvidados o que igual ni conocíamos.
Espero que hayáis aprendido algo nuevo para poner en práctica.





domingo, 3 de enero de 2016

Comenzar el año con buenos dientes. ¿Por qué el hombre prehistórico tenía mejores dientes que nosotros?

Recientes investigaciones demuestran que nuestros ancestros tenían menos enfermedades dentales que nosotros.  Los dientes reflejan los hábitos alimenticios y culturales de una población. Dada su dureza, al estar revestidos por la corona y el esmalte, son las estructuras óseas que más resisten el paso de los años.

This skull may have better teeth than you."foto prestada del artículo original"

 La incidencia de caries dental, hipoplasia dental( menos formación de esmalte por cristalización ante bajo consumo de proteínas), formación de abscesos y lesiones pulpoalveolares así como la enfermedad periodontal y el desgaste dental fue mayor a partir de la introducción del cultivo del cereal ( 10.000años).
Hasta entonces, los casos de desgaste eran mayores debido a la utilización de instrumentos para cazar- recolectar con la boca pero por el contrario, la dieta de dichos cazadores- recolectores les protegían frente al resto de enfermedades dentales.

Acercándonos más a una de las lesiones principales, la caries, debemos recordar que es una enfermedad multifactorial. Los principales factores causales son:

-Dieta rica en carbohidratos de absorción rápida (azúcares y en concreto la sacarosa sobre todo) ¿Cómo no iban a estar implicados en algo así?...
-Mala higiene bucodental ( ahora no me apetece lavarme los dientes, que tengo sueño... ¡ERROR!)
-Predisposición genética
-Flujo de saliva
-Mala oclusión de los dientes
-Estrés 


El número de casos de caries en las sociedades desarrolladas y sobre todo en las clases medias- altas (Ley de Pareto; el 80% de las caries afectan al 20% de la población), ha disminuido desde que las aguas están fluoradas por lo que se considera una de las medidas de salud pública más costo-efectivas del S.XX. Sin embargo, sobre el resto de factores, vayamos por partes.

La genética es cuestión de azar, pero no tiene por qué significar lo que muchas veces oigo de " si es que esto es genética de mis padres, no puedo hacer nada". Bueno, bueno, algo se podrá hacer seguro.

El organismo causante predominante es Streptococo mutans ( aunque haya otros implicados) y es transmitido ya desde el embarazo al bebé.
Para que la madre tenga menos microorganismos de este tipo, su dieta debería ser baja en azúcares (sobre todo de los añadidos artificialmente) y por otra parte, podría someterse a un tratamiento tópico en la boca de antibiótico para reducirlos. Dicho tratamiento corresponde a estudios realizados al respecto aunque en la práctica clínica no se empleen con frecuencia.

Pero bien, ahora ya ha nacido el bebé y tiene los bichitos en su boca. ¿Qué podemos hacer?

El cuidado de la boca es vital incluso antes de que los dientes erupcionen.
La calidad nutricional de la dieta durante los primeros años de desarrollo del individuo influye de manera notoria en una adecuada maduración dental. Una vez que los dientes han erupcionado, se encuentran sujetos a una serie de factores mecánicos, químicos y patogénicos, directamente influenciados por un determinado tipo de dieta.

Prácticas tan habituales como zumos en los biberones, hacen que la encía esté predispuesta a la infección así como mojar los chupetes en azúcar, miel, helados...

Además, durante el tiempo que se está durmiendo, el flujo de saliva es menor y por tanto la protección, por lo que las tomas durante la noche o la siesta, deberían ser exclusivamente de leche materna o de fórmulas de leche o cereales que no contengan azúcares añadidos. Algunas de estas marcas son: Holle, Premilait, BabyBio o Hipp. Desafortunadamente, las leches más habituales recomendades por algunas sociedades pediátricas, llevan azúcares añadidos para hacer más sabrosa la leche. ¿Conflictos de intereses? Posiblemente...



A partir del año, ya pueden tomar leche entera (evitad por ahora las semi y desnatadas pues han tenido que sufrir otro proceso más para quitarles la nata).


¿Qué ocurre en sí en la caries?

Durante el desarrollo del proceso cariogénico, se produce la desmineralización de los tejidos duros del diente. La dieta rica en carbohidratos se fermenta en la boca produciendo ácido, por lo que se crea un entorno que favorece el desarrollo de los microorganismos causantes. La saliva, ejerce un papel protector al aumentar la alcalinidad en la boca.
Comienza con la desmineralización del esmalte produciéndose posteriormente la aparición del "punto blanco". No todos los puntos blancos evolucionan a caries pero los que sí lo hacen, penetran en la dentina en unos 3-4años(Marsh y Martin, 1999).
Debido a la conjunción de restos de comida, efecto de la saliva en media ácido y microorganismos, se forma la placa.

Las dietas ricas en hidratos de carbono ( azúcares añadidos, cereales, pan, harinas) causan mayor número de caries pero también importa el procesado de los alimentos así que dietas con mayor contenido en purés y papillas, así como las harinas, forman una sustancia que queda adherida a los dientes y por tanto, favorece la formación de placa bacteriana.

Por ello, los vegetales crudos ( o lo menos cocinados posibles) así como la carne, pescado.. y por tanto tener que masticar la comida, favorece un entorno más sano en la boca.
Además, el hecho de concentrar los hidratos de carbono en las 2- 3 comidas principales del día hace que la incidencia sea menor que si se ingieren con mayor frecuencia. Mi recomendación al respecto sería que en la media mañana y merienda se prioricen alimentos proteicos o con menor contenido en hidratos de carbono ( jamón cocido, jamón serrano, frutos secos, zanahoria, quesos, lácteos sin azucarar).

Por último, mencionar que los estudios al respecto(Esclassan et al., 2009),reflejan que las dietas ricas en grasas y proteínas se encuentran asociadas a una baja frecuencia de caries, especialmente en poblaciones cuya alimentación principal se centra en alimentos de base proteica y derivados de la caza y pesca.


Resumiendo, ¿qué hacemos para comenzar el año con dientes más sanos?

- Disminuir el consumo de azúcares añadidos (ver post sobre el azúcar).
- Lavarse los dientes al menos dos veces al día y sobre todo antes de irse a dormir ya que la saliva actúa en menor medida.
-Acudir al dentista para revisión de la oclusión de los dientes así como la posible necesidad de una férula de descarga para evitar el desgaste continuado y sus repercusiones en la encía y estructuras adyacentes.
- Controlar el estrés a través de técnicas de meditación, respiración consciente, momento presente o realizando actividades placenteras que lo disminuyan.


¡Feliz año 2016 y que empecéis con buenos dientes!

viernes, 18 de diciembre de 2015

Hábitos de desarrollo y aprendizaje en la etapa infantil (2-5 años)

Los hábitos en la infancia son los que marcarán nuestro desarrollo y comportamiento el resto de la vida.
Por ello, es crucial la coordinación y comunicación entre escuela y familia.

El niño aprende los hábitos y valores de toda persona que está a su lado. Es importante que cada persona que le acompañe se los transmita en el día a día.

Las activides básicas de la vida diaria ( ABVD) reflejan un patrón de conducta que debería empezar a dominarse a partir de los 2 años siendo algo habitual a la edad de 5años.

Algunos de los hábitos más importantes serían:

- Taparse la boca al toser y estornudar.
- Lavado de manos.
- Limpiarse los mocos con un pañuelo de papel y tirarlo a la papelera.
- Limpiarse con papel después de ir al aseo.
- Sentarse adecuadamente en la mesa y saber utilizar los cubiertos ( cuchara y tenedor).
- Limpiarse con la servilleta cuando están comiendo.


  •  La prevención de enfermedades comienza por evitar que mis microorganismos pasen a los de alrededor. Cuando tosemos o estornudamos, las gotitas que se dispersan son las responsables de propagar la enfermedad.  Un acto tan sencillo como enseñarles a taparse la boca al toser o estornudar, limita esa dispersión de gotitas.
Si bien la costumbre normal es taparse con la mano, lo ideal es hacerlo con el dorso del antebrazo. De esa manera, si lo hago con la mano, "la contamino" y si después toco algo o a alguien, estaríamos en la misma situación.




Los pañuelos de papel después de ser usados, se han de tirar a la papelera y no guardarse en la mochila, abrigos, pantalón...


  • En el lavado de manos, hay que insistir debajo de las uñas y entre los dedos, pues son lugares habituales dónde se quedan los microorganismos.
La limpieza en el cuerpo no debe ser obsesiva, pues eliminar la capa superficial de la piel, también nos causa problemas al eliminar la flora que nos protege.
Por ello, hay que insistir sobre todo en lavarse las manos antes y después de ir al aseo, antes de tocar alimentos y después de haber tocado animales.

Además, en el baño, no hay necesidad de lavar todo el cuerpo con jabón a diario. Determinadas zonas más íntimas ( genitales, ano y axilas) deben lavarse a diario con jabón pero el resto del cuerpo, puede lavarse con agua y con menor frecuencia con jabón. Insisto: la capa superficial de nuestra piel está llena de microorganismos buenos y eliminarnos nos trae más problemas. Además, lavar demasiado empeora la dermatitis.

  • Los niñ@s tienen que aprender a limpiarse tras hacer pis o caca, pues del secado adecuado depende que tengan infecciones posteriores de orina, hongos...
La dirección del limpiado-secado es crucial en las niñas para no contaminar genitales con los microorganismos del ano. Se han de secar arrastrando de delante hacia atrás.

  • En la mesa, se les intenta enseñar a que mantengan los pies en el suelo y no estén balanceándose para evitar caídas. 
La manipulación con las manos de la comida es algo natural del aprendizaje y es necesario para que los niñ@s experimenten texturas, sabores... y es bueno que se manchen incluso pero cuando llegan al colegio, con 3 años, tienen que dejar de comer con las manos y saber usar la cuchara y el tenedor. Igualmente, que no se limpien con la manga del brazo y usen la servilleta. El uso del cuchillo se hará más adelante.










Hábitos tan normales y sencillos como los anteriores, han de ser enseñados en casa y reforzados en la escuela, pero sobre todo, observar a los que estén a su lado les servirá de ejemplo y refuerzo diario.