Mostrando entradas con la etiqueta escuela. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta escuela. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de enero de 2016

Diabetes y escuela: parte 2 ¿ Por qué pinchas a ese niño?

Ahora que ya sabemos qué es la diabetes tipo 1 y sus principales cuidados, vamos a pasar un día con el niño diabético en la escuela.

La integración de cualquier patología es fundamental para no discriminar a nadie. Los niños no tienen la culpa de ser diabéticos por lo que, en la medida de lo posible, se intentará que sean como el resto.

Rinnnggg Rinnngg ¡Es hora de entrar a clase!

Comienza la jornada escolar. A lo largo del día, el niño diabético tendrá que controlar sus niveles de glucosa y ajustarlos en función de las comidas, ejercicio, si está enfermo... porque son factores que modifican los niveles de glucosa en sangre.

En casa, al desayunar, le han administrado insulina de acción rápida y probablemente, también le hayan administrado insulina de acción lenta para que vaya regulando niveles a lo largo de las próximas 8-10 horas.

Lo que intentan las insulinas actuales es imitar la función del páncreas. Por ello, no sólo sirve inyectar la insulina antes/después de ingerir alimentos sino que también hay que controlar los picos de glucosa a lo largo del día.

¿ Cómo medir los niveles de glucemia?

Generalmente, se miden a través del glucómetro. Se toma sangre del lateral de la yema un dedo de la mano ( para que duela menos que si se pincha en el centro), y se inserta en la tira de medición del glucómetro.

Otro método más novedoso, es el freestyle, que funciona a través de un sensor insertado en la piel por los propios padres y después, pasando un detector por delante indica la glucemia sin necesidad de estar pinchando constantemente al niño.

¿ Cómo ajustar la insulina a la glucemia?

Hasta ahora, la manera de inyectar la insulina era a través de las jeringas de insulina o más adelante, de las plumas de insulina que permiten ajustar la dosis con mayor precisión e inyectarla con una aguja más fina y corta.

Sin embargo, para evitar continuos pinchazos y por tanto, callos derivados de los hematomas impidiendo la absorción adecuada de la insulina, la administración puede realizarse también a través de un catéter conocido como insuflón.

En el siguiente enlace de youtube, podéis ver el vídeo que he hecho sobre cómo se coloca. El cambio de catéter se hace cada 3 días.


https://youtu.be/LFD-WQ9_F6c

Por otro lado, la bomba de perfusión de insulina es la que mejor imita el modelo de funcionamiento del páncreas.
Es un dispositivo tipo móvil que va insertado a través de un catéter y de un sensor en la piel del niño.
Dicho sensor, envía los niveles de glucosa cada 5 minutos a la bomba de perfusión y en función de dicho nivel y la predicción de si tales niveles van a aumentar o disminuir, la perfusión de insulina varía.

Cuando llega la hora de la comida o la merienda, es tan sencillo como programar las raciones de hidratos de carbono que el niño va a ingerir y la bomba de perfusión hace el cálculo de la insulina que le va a infundir.

El niño diabético tendrá en su bandeja pesadas las raciones de comida que le correspondan. Desde el punto de vista endocrinológico, lo ideal sería eliminar las harinas, azúcares refinados y los alimentos procesados e incluir la mayor variedad posible de verduras, lácteos,frutas, carnes, huevos y pescados. Sin embargo, hay que cuidar el aspecto psicológico también por lo que determinados "caprichos" pueden admitirse ajustando por tanto, las raciones y la insulina.


Aunque la bomba de perfusión controle los niveles o los controlemos según las pautas prescritas por el endocrino, en ocasiones, se producen hipoglucemias ( bajadas de azúcar).
¿Cómo controlarlas?

1. Si el nivel de azúcar no es demasiado bajo ( inferior a 80 hasta máximo 60), solemos dar leche o galletas para incrementar de manera lenta los niveles.

2. Si el nivel es inferior a 60, el zumo o soluciones concentradas de azúcar ( comerciales o caseras: agua con una cucharada de azúcar), elevan la glucemia de manera rápida.

3. Si se produjese inconsciencia, no se ofrece nada vía oral y directamente, hay que inyectar el glucagón intramuscular en la parte externa del muslo.



En términos generales y sencillos. ésta sería la rutina escolar de un niño diabético. Como véis, no debería haber cambios en su juego ni en sus clases. En ocasiones, las alteraciones de los niveles requieren que tengan que salir de clase pero se debe evitar en la medida de lo posible y hacer que sea un día normal como para el resto de niños. 
En cuanto a las actividades deportivas, son igual o incluso más importantes porque ayudan a la absorción de insulina y correctos niveles en el organismo. 


" Una sonrisa vale más que mil palabras"

¡ Feliz día!

lunes, 18 de enero de 2016

Diabetes y escuela: Parte 1

La incidencia de diabetes tipo 1 está aumentando en los colegios y las causas no son tan identificables como las de la diabetes tipo 2. Afortunadamente, por ahora no llegamos a los niveles de diabéticos 2 en niños como sí en EEUU. ¿Qué las diferencia a una y otra?

La diabetes tipo 1 o infanto-juvenil suele aparecer como su nombre indica en la infancia o juventud. Se produce cuando unas células concretas del páncreas dejan de producir insulina. El mecanismo exacto de producción es aún desconocido aunque hay autores que indican que una alimentación elevada en azúcares procesados durante la infancia, la dieta con gluten para pacientes con sensibilidad al gluten sea o no celiaca, así como una posible infección, puede acabar  provocando que el sistema inmune reaccione contra su propio páncreas.

De una manera resumida, en este tipo de diabetes, los pacientes tienen que inyectarse la insulina porque su páncreas no la fabrica.

¿Para qué sirve la insulina?

Entre sus muchas funciones, podríamos decir que la principal es disminuir el nivel del azúcar en la sangre ( glucemia) introduciendo la glucosa en las células grasas ( adipocitos), músculo e hígado.

El azúcar en sangre se eleva principalmente al ingerir alimentos sobre todo con hidratos de carbono y azúcares (sean naturales o procesados): frutas, algunas verduras, tubérculos, arroz, pasta, pan, legumbres.
Las carnes y pescados aumentan la glucemia de manera muy reducida por lo que las necesidades de insulina en ese caso, son muy inferiores.

¿Cuál es el mecanismo de acción?

Al ingerir los alimentos ( hay otros momentos de elevación de insulina, pero nos referimos principalmente a éste), aumenta el nivel de azúcar en sangre. En situaciones normales, el páncreas libera insulina para compensar ese aumento de glucemia y permite que la glucosa entre a las células, músculo e hígado.

En un paciente diabético tipo 1, (los que tenemos habitualmente en la escuela), al no funcionar su páncreas, hay que inyectar esa insulina a través de jeringas, plumas precargadas, insuflón o bomba de perfusión. En la segunda parte de este post, explicaremos cada uno de ellos.


 











¿ Qué ocurre si no se administra la insulina?

En ese caso, la glucemia sigue aumentando. Los adipocitos ( células grasas) no pueden absorber más glucosa y ante tal saturación, sigue aumentando la insulina en sangre- En este círculo, se produce daño a órganos como hígado, riñón, ojo y en última instancia, al cerebro pudiendo producirse un coma.

¿ Qué ocurre si se administra más insulina de la necesaria?

En ese caso, la glucemia disminuye a niveles más bajos de lo deseado, y se produce mareo, debilidad, palidez, confusión y en medida más grave, pérdida de consciencia.

Por ello, los niveles de insulina a administrar están en márgenes estrechos determinados por el endocrino y el equipo de enfermería encargado del paciente.
Dichos niveles varían según la edad, la ingesta en raciones de hidratos de carbono de cada comida, el ejercicio físico, las hormonas, si hay más o menos sudoración y por las infecciones que en ocasiones aumentan la glucemia y en ocasiones, la disminuyen.

Raciones de hidratos de carbono,  ¿qué son y cómo se calculan?

De manera muy simplificada, cada ración de hidrato de carbono se corresponde a determinados gramos del alimento a tomar.  Por ejemplo, 1 ración de pan no tendrá los mismos gramos que 1 ración de guisantes, porque en este caso, el pan y los guisantes actúan de manera distinta sobre la elevación de la glucemia en el organismo.

Para ello, existen tablas y recomendaciones de las sociedades endocrinas dónde se determina cuántos gramos de cada alimento han de pesarse para las distintas raciones que tenga pautadas el paciente según su endocrino.

Ejemplo:

Niño diabético de 11 años de edad que toma 21 raciones de hidratos al día repartidos en desayuno, mediamañana, comida, merienda y cena.


¿ Qué síntomas puede notar el niño diabético?

Al comienzo de la enfermedad, antes del diagnóstico, es característica la triada :polifagia,polidipsia, poliuria ( comer mucho,beber mucho aguay orinar mucho). Una vez hecho el diagnóstico y pautadas las raciones e insulina correspondiente, si su diabetes está bien controlada, no tiene por qué notar nada diferente al resto de los niños. Si tiene hipo o hiperglucemias ( bajadas o subidas de azúcar respectivamente), puede notar que se marea, le tiemblan las manos, está pálido, sensación de hambre... entre otros signos.

¿ Qué hacer en ese momento?

Se medirá el nivel de glucemia con su glucómetro y se determinará la acción a tomar. Si está "bajito", tendrá que tomar una ración de hidrato que en función de cada niño y niveles suele ser leche, zumo, galletas, fruta... Si está "alto", en función de niveles tendrá que pincharse o no más insulina o esperar a que siga bajando naturalmente. Antiguos protocolos decían que hacer ejercicio físico en ese momento, podía ayudar a bajar la glucemia pero con niveles elevados, es contraproducente por lo que actualmente, no se recomienda.















¿ Y si hay pérdida de conciencia?

En ese caso, no se puede administrar nada vía oral y hay que inyectar un fármaco intramuscular. Hay preparados inyectables para que la familia pueda administrarlo sin conocimientos médicos en la parte externa del muslo de la pierna.















¿ Qué solución a largo plazo tiene la diabetes?

La diabetes es una enfermedad crónica que en la actualidad, no tiene cura. En un futuro, puede que se apliquen las investigaciones sobre transplante de páncreas pero por ahora, el manejo más adecuado consiste en mantener niveles aceptables de glucosa en sangre ( 80- 160 aproximadamente) para evitar daño a los órganos.
Estos niveles se consiguen con una alimentación y ejercicios adecuados.

¿ Cómo saber si está bien controlada la diabetes?

En las revisiones periódicas con el endocrino, se realizará una prueba a través de analítica que se denomina hemoglobina glicosilida. Esa prueba detecta los niveles de glucosa en sangre de los últimos 3 meses a través de la saturación de la hemoglobina. Niveles <5% son lo ideal en pacientes no diabéticos. Un control adecuado de la diabetes tendría niveles de Hb glicosilada entre 6.2- 6-8%. Niveles elevados, indicarían que no se está controlando bien.

En la segunda parte de este post, hablaré de cuál es la rutina del niño diabético en la escuela.


viernes, 18 de diciembre de 2015

Hábitos de desarrollo y aprendizaje en la etapa infantil (2-5 años)

Los hábitos en la infancia son los que marcarán nuestro desarrollo y comportamiento el resto de la vida.
Por ello, es crucial la coordinación y comunicación entre escuela y familia.

El niño aprende los hábitos y valores de toda persona que está a su lado. Es importante que cada persona que le acompañe se los transmita en el día a día.

Las activides básicas de la vida diaria ( ABVD) reflejan un patrón de conducta que debería empezar a dominarse a partir de los 2 años siendo algo habitual a la edad de 5años.

Algunos de los hábitos más importantes serían:

- Taparse la boca al toser y estornudar.
- Lavado de manos.
- Limpiarse los mocos con un pañuelo de papel y tirarlo a la papelera.
- Limpiarse con papel después de ir al aseo.
- Sentarse adecuadamente en la mesa y saber utilizar los cubiertos ( cuchara y tenedor).
- Limpiarse con la servilleta cuando están comiendo.


  •  La prevención de enfermedades comienza por evitar que mis microorganismos pasen a los de alrededor. Cuando tosemos o estornudamos, las gotitas que se dispersan son las responsables de propagar la enfermedad.  Un acto tan sencillo como enseñarles a taparse la boca al toser o estornudar, limita esa dispersión de gotitas.
Si bien la costumbre normal es taparse con la mano, lo ideal es hacerlo con el dorso del antebrazo. De esa manera, si lo hago con la mano, "la contamino" y si después toco algo o a alguien, estaríamos en la misma situación.




Los pañuelos de papel después de ser usados, se han de tirar a la papelera y no guardarse en la mochila, abrigos, pantalón...


  • En el lavado de manos, hay que insistir debajo de las uñas y entre los dedos, pues son lugares habituales dónde se quedan los microorganismos.
La limpieza en el cuerpo no debe ser obsesiva, pues eliminar la capa superficial de la piel, también nos causa problemas al eliminar la flora que nos protege.
Por ello, hay que insistir sobre todo en lavarse las manos antes y después de ir al aseo, antes de tocar alimentos y después de haber tocado animales.

Además, en el baño, no hay necesidad de lavar todo el cuerpo con jabón a diario. Determinadas zonas más íntimas ( genitales, ano y axilas) deben lavarse a diario con jabón pero el resto del cuerpo, puede lavarse con agua y con menor frecuencia con jabón. Insisto: la capa superficial de nuestra piel está llena de microorganismos buenos y eliminarnos nos trae más problemas. Además, lavar demasiado empeora la dermatitis.

  • Los niñ@s tienen que aprender a limpiarse tras hacer pis o caca, pues del secado adecuado depende que tengan infecciones posteriores de orina, hongos...
La dirección del limpiado-secado es crucial en las niñas para no contaminar genitales con los microorganismos del ano. Se han de secar arrastrando de delante hacia atrás.

  • En la mesa, se les intenta enseñar a que mantengan los pies en el suelo y no estén balanceándose para evitar caídas. 
La manipulación con las manos de la comida es algo natural del aprendizaje y es necesario para que los niñ@s experimenten texturas, sabores... y es bueno que se manchen incluso pero cuando llegan al colegio, con 3 años, tienen que dejar de comer con las manos y saber usar la cuchara y el tenedor. Igualmente, que no se limpien con la manga del brazo y usen la servilleta. El uso del cuchillo se hará más adelante.










Hábitos tan normales y sencillos como los anteriores, han de ser enseñados en casa y reforzados en la escuela, pero sobre todo, observar a los que estén a su lado les servirá de ejemplo y refuerzo diario.